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El optimismo y el pesimismo desde la Psicología Positiva

La Psicología Positiva nos explica estas definiciones y que es lo que implica ser un optimista inteligente y un pesimista

Hay muchos mitos en cuanto lo que significa ser optimista, muchos creen que simplemente se trata de mirar el vaso medio lleno, o esperar que la vida sea espectacular y siempre podamos vivir en un mundo lleno de felicidad y perfección. Las bases del optimismo real va más allá de decirse lindas frases de aliento o imaginarnos capaces de lograr todos nuestros deseos. El verdadero optimismo yace en la manera en que interpretamos las CAUSAS de las experiencias.

Todos tenemos hábitos de pensamiento, una manera determinada de interpretar la realidad. Esto se conoce como estilo explicatorio, el cual incluye tres puntos fundamentales: la permanencia, la penetrabiliad y la personalización (estas denominaciones pueden variar de acuerdo a las traducciones)

PERMANENCIA:

Las personas que se recuperan rápidamente de los contratiempos de la vida creen que las causas de los malos eventos son temporales. El optimista es capaz de ver los sutiles matices de la vida, no piensa en términos absolutos de TODO o NADA, sino que presta atención a todos los términos medios que las situaciones nos ofrecen.

Los buenos eventos son considerados con causas permanentes, lo que quiere decir que la persona está propensa a que más cosas buenas sucedan, va a estar receptiva porque en algún punto está convencida de que volverá a triunfar ante los desafíos. Son concientes de sus habilidades y saben que siempre podrán contar con ellas. Cuando consideramos que nuestro éxito tiene causas permanentes, cada vez nos vamos a esforzar un poco más, ya que confiamos en nosotros.

PENETRABILIDAD

Este concepto tiene que ver con cómo las causas contaminan o no todo nuestro esfuerzo. Si pensamos que una causa es negativa y que además esa fuerza irá más allá de ese evento en particular, nos sentiremos desolados. Si me fue mal en el examen de matemáticas, no quiere decir que me va a ir mal en el segundo intento, pero si yo ya estoy convencida de que así será, gracias al poder de la sugestión voy a terminar teniendo razón.

Los optimistas cuando se enfrentan a un problema, un fracaso, una decepción, hacen el duelo pertinente, sufren igual que todos, pero deciden seguir adelante con sus vidas, no se quedan enredados en lo que pasó, no se torturan pensando cómo las cosas hubieran sido distintas. Lo guardan en una cajita y siguen adelante. Si un aspecto de nuestras vidas no está funcionando, no quiere decir que nada esté funcionando.

Los eventos buenos tienen causas globales para ellos, podrán esparcirse positivamente hacia las demás áreas de nuestra vida. Los eventos negativos tienen causas específicas, arruinaron algo, pero no tendrán la fuerza suficiente para arruinar el resto.

PERSONALIZACION:

La personalización hace referencia a quién es el culpable cuando las cosas malas suceden. La gente puede culparse a sí misma, a los demás o a las circunstancias externas. Esto no quiere decir que los optimistas jamás se hacen cargo de sus equivocaciones, simplemente quiere decir que cuando se equivocan piden perdón e intentan enmendar la situación, pero no se castigan eternamente por el error cometido. No dejamos de ser valiosos porque nos equivocamos, nadie es perfecto y pueden vivir con eso.

A veces realmente son los demás o las circunstancias externas lo que nos llevan a ciertas situaciones desagradables, lo importante es saber discernir cuando realmente es nuestra responsabilidad y cuando no. Si existe un aspecto de la personalidad del optimista que dificulta las relaciones, en vez de ser duros consigo mismos intentan cambiar esa conducta, pero lo hacen desde la aceptación y el amor hacia sí mismos. La persona pesimista tiende a echarse la culpa siempre, incluso en aquellas situaciones donde es inocente.

El optimismo no es algo que vemos a simple vista en los demás, es un rasgo profundo, todos tenemos pensamientos optimistas y pesimistas, lo que hace la diferencia es cuál de los dos polos prima en el día a día.

Tanto el pesimismo como el optimismo tienen cierto componente genético en juego, pero sobre todo son aprendidos. Si nuestros familiares, maestros, las personas significativas a nuestro alrededor, nos enseñaron sin saberlo una determinada manera de explicar las causas de los sucesos, iremos repitiendo también ese modelo sin percatarnos que quizás no aprendimos la mejor manera de lidiar con las experiencias.

¿Por qué es importante aprender a ser optimista?

Los estudios han demostrado que ellos viven más tiempo, tienen una mejor calidad en su salud. Ante los fracasos reaccionan como si éstos fueran desafíos, los enfrentan con energía y esperanza. Las personas optimistas piensan de manera creativa, tolerante, constructiva, generosa, relajada. Todas estas razones son más que suficientes para adoptar un estilo explicatorio optimista, que indudablemente va a contribuir a que seamos más felices y podamos disfrutar de relaciones significativas con los demás.

¿Qué es el pesimismo?

El pesimismo es una teoría de la realidad la cual es aprendida de padres, maestros, incluso hasta de los medios de comunicación. Tiene consecuencias bastante terribles, ya que la persona pesimista es propensa a ser depresiva, a tener un rendimiento más pobre en los estudios, en su trabajo, en el uso de su talento. También tienen un peor estado de salud que los optimistas. Ser pesimista tiene un alto costo emocional, en conclusión es doloroso.

Quienes están en riesgo de ser depresivos creen que las causas de los malos eventos que ocurren son permanentes, como esta causa siempre está presente de acuerdo a lo que piensan, entonces los malos eventos van a volver a repetirse. Si la persona piensa acerca de las derrotas, los rechazos y los desafíos en términos de SIEMPRE o NUNCA estamos ante un estilo explicatorio pesimista. El pesimista cree que los buenos eventos tienen causas temporales, que seguramente no se vuelvan a repetir y si algo bueno sucedió fue simplemente un golpe de suerte.

Los pesimistas ante una decepción, fracaso, suelen catastrofizar, si una parte de su vida está mal automáticamente TODO está mal, lo que sí funciona pierde fuerza en un segundo, lo desdeñan. Los malos eventos son globales en el sentido que tienen el poder de arruinar absolutamente el resto de las cosas que de repente sí están funcionado. Un fracaso laboral será suficiente para llevarse mal con la pareja, una ruptura será suficiente para pensar que su vida no tiene sentido.

Los pesimistas suelen culparse a sí mismos por todo, lo que los conduce a sentirse mal, incluso en aquellas situaciones donde claramente son inocentes, les cuesta evaluar correctamente la realidad. El veredicto suele ser en su contra, si no existen pruebas fehacientes, las inventan, tuercen los hechos de manera tal que se convencen a sí mismos de que están en lo cierto.

Si los fracasos son explicados desde el punto de vista pesimista, producen pasividad y desesperanza ante un nuevo desafío, por eso es probable que se rindan fácilmente y pierdan experiencias interesantes.

El pesimismo puede surgir gracias a la influencia genética, a la manera de interpretar la realidad aprendida de los padres, las críticas pesimistas ejercidas por familiares o maestros, experiencias dolorosas sobre las cuales no tuvieron control.

El estilo explicatorio pesimista es una herramienta letal en nuestro camino de felicidad, es una trampa que nos hacemos a nosotros para creer que no hay salida, que todo nos saldrá mal, que jamás podremos cambiar. Pero como toda trampa, siempre tiene una salida y en este caso en particular sería aprender a ser más optimista. La buena noticia es que sí se puede, solamente hay que estar dispuesto a aprender una perspectiva distinta con respecto a las causas de nuestras experiencias, hay que cultivar la esperanza, hay que aprender a respetarse y a cuidarse. Sí se puede ser feliz, ¿te atreves?

 

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Tópicos :
optimismo, pesimismo, psicología positiva, como aprender optimismo
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